
El trabajo de Mikhäel de Luxor surge de una investigación sobre la relación entre cuerpo, percepción y conciencia. A lo largo de su proceso, ha desarrollado un lenguaje visual propio que combina precisión anatómica con estructuras simbólicas, dando lugar a una obra que se sitúa entre lo figurativo y lo conceptual. Su práctica continúa expandiéndose hacia formatos que integran tecnología y experiencia sensorial.