Obra Pictórica

La obra de Mikhäel Luxor se desarrolla como una exploración visual de la conciencia, la percepción interna y la relación entre cuerpo, mente y energía. Su práctica artística concibe la pintura no solo como un objeto estético, sino como un espacio de experiencia y contemplación.

A través de composiciones simbólicas, geometrías sutiles y un uso consciente del color, su trabajo traduce estados interiores —emocionales, mentales y perceptivos— en un lenguaje pictórico que habita el límite entre lo visible y lo intangible. Cada obra funciona como un mapa sensible que invita a la pausa y a la observación profunda.

El proceso creativo se basa en la experiencia directa y en la atención al estado interno desde el cual surge la imagen. Más que imponer significados cerrados, la obra abre un espacio de resonancia donde el espectador completa la pieza a través de su propia percepción, convirtiendo el acto de mirar en un ejercicio de presencia y conciencia.